comprobar que no queda ningún resto y propiciar, cómo en los procesos anteriores que la piedra rechace la pintura hacia su superficie. Si fuese preciso se limpiarán los posibles restos que aparezcan tras el secado, luego se consolidará la zona de piedra vivia y se aplicará en toda la portada las protecciones antipintadas específicas para este tipo de soporte que son invisibles y que, al no sellar, permitan la transpiración natural de la piedra.
En esta fase se ha continuado la tarea de retirada de las pinturas en las zonas que aún se ven afectadas. Se preservan las áreas de limpieza de la acción de la humedad, sobre todo en el zócalo rehabilitado y tras la misma se respeta un tiempo de secado largo, de dos a tres semanas para