superan al provocado por las propias pintadas. La limpieza de estos paramentos debe ser cuidadosa y tener como objetivo primordial la conservación del paramento independientemente del tiempo necesario para su limpieza No se deben utilizar tratamientos abrasivos, como la proyección de áridos, los decapantes ácidos ni los disolventes. Es nuestra responsabilidad con un legado que debe preservarse para generaciones futuras.
Existen pocas superficies tan delicadas y exigentes a la hora de limpiar las pintadas como los edificios y monumentos pertenecientes al Patrimonio Histórico. En muchas ocasiones el daño producido por las labores de limpieza inadecuadas