La madera es un material noble muy sensible a la acción de las pintadas y muy especialmente a los tratamiento inadecuados. Es muy común usar disolventes que licúan las pinturas y contribuyen a su penetración en la veta de la madera. Cuando el método inadecuado de limpieza demuestra su ineficacia se recurre a pintar la madera con barnices cada vez más oscuros intentando ocultar
las pintadas y los daños producidos, perdiendo de manera irreversible su aspecto natural. Las pintadas realizadas sobre la madera deben ser retiradas utilizando sistemas profesionales para inmediatamente aplicar la protección específica. En todos los materiales las protecciones pueden ser aplicadas como método preventivo, tanto en obra nueva como en superficies que no hayan sufrido la acción de las pintadas.